12 oct. 2011

Perú ha demostrado que quiere y puede







Nuestros errores nos costaron la derrota ante Chile, además de los palos y los penales no cobrados. La soberbia no es el camino al triunfo

Jorge Valdivia, el volante chileno de buen partido, dijo al final del 4-2 que “Chile enfrentó a un Perú soberbio”. Creo que pocos podemos decirle que miente. Muchos medios de comunicación convirtieron a los jugadores ofensivos nacionales en héroes de cómic. En personajes que cuentan con poderes extraordinarios. Los programas de toda índole se aferraron al buen triunfo ante Paraguay para buscar reportajes hasta con las mascotas de los jugadores. Pero todos olvidamos que una Eliminatoria no tiene punto de comparación. Que lo que sucedió una fecha antes, queda ahí, es pasado. Que poco le importaba a Chile nuestro resultado en Lima.

Venezuela perdió con Ecuador y luego le ganó a Argentina. Chile recibió cuatro goles de Argentina y esa misma cantidad nos la endosó. ¿Perú sigue siendo malo? La respuesta es no. Quedó demostrado que cuando el equipo fue a buscar metió miedo, pero también vimos que cuando nos buscan no sabemos defender. Que las pelotas paradas aún siguen esperando nuestra solución. ¿Perú debió ser menos previsible? Tal vez. Guardarse un ‘as’. Esconder una carta. Cuando Sergio Markarián arrancó el partido con Vargas, Pizarro, Farfán y Guerrero más pareció decirle a Claudio Borghi (con el que se enfrentó en la Copa América): ‘Oye, yo no ratoneo’.

En cambio Borghi pareció responderle a Markarián: ‘Oye, yo tampoco, pero aprendo de mis errores, como el no tener volantes de contención en la primera fecha’. ¿Esa fue una de las claves del triunfo chileno? La respuesta es sí. Arturo Vidal falló como central ante Argentina, pero como volante demostró por qué lo compró la Juventus. Marca, corre, quita, estorba, pivotea. Lo mismo para Gary Medel, que hizo eso y un gol. Allí nos empezó a ganar Chile, porque nos quitaron la pelota y se la dieron a Jorge Valdivia que ‘dibujó’ a Balbín o se la dieron a Beasejour, un verdugo para Revoredo, y a Isla que se banqueteó por la derecha.

Aquí un párrafo aparte para Juan Vargas. En el comentario que hicimos en Peru21 tras el duelo con Paraguay algunas personas discutieron la crítica nuestra sobre el estado físico del ‘Loco’, que dista mucho de ser el mejor. Vargas es un gran jugador, pero ha perdido velocidad y certeza en los remates (salvo en el tiro libre que derivó en gol), algo incluso anunciado por medios italianos. Por eso, y por el nerviosismo de Yotún, la banda derecha peruana fue invadida por Isla, Valdivia y Suazo.

¿El árbitro influyó en el resultado? En parte sí. No cobró dos penales claros por mano dentro del área, pero, ojo, el juez boliviano no le dijo a Rodríguez que pierda en el salto con Vidal ni a la defensa peruana que observara cómo Waldo Ponce entraba libre al cabezazo. Orosco tampoco podía ayudar a Revoredo, que jamás tomó a Beasejour en el centro del segundo gol. Es decir, Chile por méritos propios nos superó, al margen de los penales no sancionados.

¿Mala suerte en los palos? Claro. Cuatro remates significan que atacamos y que maldecimos a quien inventó los parantes. Pero quizás con un poco menos de audacia, guardando a alguno de los ¿Fantásticos?, con un volante de marca más y más presión en los lados tapando a los laterales chilenos, estaríamos comentando otro resultado. Seguramente podrá decirse que todos somos ‘generales después de la batalla’. Pero lo importante es que queda tiempo para corregir. Pero sobre todo para entender que la soberbia no es el camino al triunfo. Es solo pisar el acelerador demasiado cerca al muro de la realidad.

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